El otro día mantenía un debate en el canal #bitacoras sobre las redes P2P y la SGAE. En No estoy de acuerdo con un canon que grava por igual aquellos CDs que se usan para software y aquellos que son para música. ¿Por qué no hay un canon para el software? ¿Acaso no se copia software por igual?
Es esta similitud entre el software y la música, como creaciones intelectuales, la que me posiciona en contra de la piratería de música, incluso para uso personal. Los músicos, como los programadores, tienen el derecho a elegir qué licencia usar. No me parece ético privar a los músicos, o a los programadores, ese derecho. Cualquiera que haya seguido mi trayectoria sabrá que desde hace casi una década vengo defendiendo Linux y el software libre, pero sobre todo, la libertad tanto de los usuarios como de los creadores a elegir. Esa libertad debe sustentarse en unas reglas de juego equilibradas, algo que no se da ni en la música ni en el software.
Y, siguiendo con el paralelismo del software libre, para acabar con una situación de monopolio, lo que hay que hacer es cambiar las reglas. ¿Cómo cambiarlas, sin infringir los -para mi- legítimos derechos de los autores y obras propietarios?
La iniciativa Creative Commons viene a ser para el arte lo que la Free Software Foundation y Linux han sido para el software. Tanto en España como en otros países, el uso de Creative Commons se ha extendido entre los blogueros. Sin embargo, aún falta un empuje mayor de los propios artistas. Necesitamos que la Red no esté vacía de contenido y que podamos compartir al menos algunos contenidos de forma legal y gratuitamente.
En la presentación en español (una animación en Flash) se explica cómo ofrecer las obras en licencias CC para ceder algunos derechos de las obras musicales, escritas o gráficas.
