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Educación y pirateo de software

Una parte de nuestra sociedad recibe su primer contacto con las nuevas tecnologías en las aulas. Conscientes de ello, varios colegas del Grupo de Usuarios de Linux de Canarias llevan más de una década promocionando el uso de software libre en las aulas de diferentes institutos, convencidos de que lo que usen los alumnos tendrá impacto en su futuro (La primera generación canaria sin Windows). Pero tan importante como las licencias del software que usan es la cultura informática que les transmiten sus profesores.

Personalmente, me preocupa que los profesores fomenten el pirateo de software, con el argumento de que si es para uso personal, no hay problema alguno. En mi opinión, esa cultura informática, que obviamente no es exclusiva del ámbito educativo, a la larga resulta perjudicial. Por eso me ha interesado el artículo que Fernando Tricas enlaza en su bitácora:

«Una interesante reflexión de José Luis Murillo en Con las TICs en Aragón, ¿educamos en la discriminación y el pirateo o en compartir? sobre el modelo adoptado en esta comunidad para la educación de los niños con las 'pizarras digitales'»


En él, José Luis escribe:

«Pero la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas no es algo neutro desde el punto de vista ideológico y ético sino que, dependiendo del modelo tecnológico por el que optemos y de los usos que les demos, estaremos difundiendo un determinado modelo educativo, sociocultural y económico. En primer lugar encontramos la idea de que el software que da vida a las TICs es un software que: debe ser propietario de la empresa que lo patenta, debe ser cerrado para que nadie pueda acceder a su código por cuestiones de propiedad o de seguridad, debe ser de pago, características todas ellas que surgen de la idea de las TICs como negocio puro y duro y que no tiene en cuenta a las personas ni su desarrollo.

» Este es un modelo que provoca el uso y el fomento de las TICs como una herramienta discriminatoria pues sólo tendrán acceso a esas herramientas quienes puedan pagarlas, tanto a nivel individual como empresarial o institucional, dejando el pirateo, algo que es ilegal, como la única alternativa para quien no pueda hacerlo, y que además concentra el control de la tecnología en manos de unas pocas empresas y no de quienes las pagan».


Estoy de acuerdo con la premisa de José Luis, la introducción de nuevas tecnologías en las aulas no es algo neutro desde el punto de vista ideológico y ético, pero no estoy de acuerdo ni con el desarrollo ni con la conclusión.

  1. El software libre y el cerrado no son opciones éticas incompatibles.
  2. El software libre también es un negocio puro y duro.
  3. El software libre no es software gratuito: su desarrollo necesita recursos.
  4. El beneficio económico también es beneficio social.

Creo que los que me conozcan tendrán pocas dudas de mi apoyo incondicional por el software libre. Las ventajas sociales se unen a las técnicas, y me parece que en el ámbito de la educación y la administración pública no debería haber ninguna duda sobre su uso.

Ahora bien, el software libre no ha venido el mundo a destruir el modelo capitalista ni la industria del software, sino a reconvertirla: los informáticos también tienen familias que alimentar.  Efectivamente, el pirateo de software beneficia a empresas que pueden costeárselo, y no ayuda en nada a las pequeñas y medianas empresas cuyo modelo de negocio es la venta de licencias. Pero hay nichos en los que todavía al software libre le cuesta llegar. Que el software libre llegue a las aulas de la mano de los profesores es tan importante como que transmitan un respeto no solo por las licencias, sino por los creadores que los hacen posible. Si damos a entender que no se puede vivir haciendo programas, porque se crean y usan al gusto exclusivo del consumidor, que hay algo de perverso por cobrar por los programas, no estaremos en un mundo mucho mejor que el actual: a la larga no habrán chavales interesados en hacer una carrera como ingenieros.

PD: En Ecos del Futuro, Educación...pero no la del siglo XIX: «Quizás la tensión --que siempre ha existido en la educación-- entre orden y método por una lado y desorden y creatividad --bien ejemplificada en el film The History Boys-- tenga que acabar necesariamente del lado del segundo, en una sociedad que demanda multitarea e innovación constante».

PD2: En Catarsis, Educación para la mediocridad: «No educar a los niños sobre el software libre, al menos en igualdad de condiciones respecto del software privativo, no solo tiene los problemas que ahí se mencionan [...] Lo peor es que basar la educación en las "herramientas privativas más extendidas" va a entorpecer que los jóvenes más brillantes desarrollen sus habilidades».

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