Raspberry Pi 400, el Commodore 64 de nuestro tiempo

Escribo estas líneas desde una Raspberry Pi 400 que acabo de recibir. La había pedido en noviembre a RaspiPC y estaba ansioso por recibirla. Debido a la alta demanda, la producción de la versión española se retrasó unas semanas. La Raspberry Pi es un ordenador personal cuya primera versión se lanzó en 2012. El objetivo de su creador, Eben Upton, era poner en el mercado un ordenador educativo de bajo coste. Para ello, usaron un procesador de arquitectura ARM (que no Intel), que integra tanto la unidad central como la tarjeta gráfica. El sistema operativo está basado en Linux, es mayoritariamente software libre e incluye multitud de programas educativos. Su precio: 50€.

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El aspecto habitual de la Raspberry Pi es la de una placa electrónica, con ranura para una tarjeta microSD que hace las veces de disco duro, conectores USB, HDMI, Ethernet y varios pines digitales. También tiene soporte de Wifi y Bluetooth. Con la pantalla, teclado y monitor enchufados, es un ordenador de bolsillo a prueba de perrerías (o, al menos, los destrozos no serán muy dolorosos).

En estos años se ha vuelto muy popular y son muchísimos los proyectos basados en esta pequeña placa. En educación, la Fundación Raspberry Pi ha puesto en marcha un sinfín de iniciativas, especialmente en el Reino Unido, entre otras:

  • Code Club es una red de escuelas de programación para niños de 9 a 13 años, que usan entre otras tecnologías Scratch, HTML y Python.
  • AstroPi, el concurso anual de la Agencia Espacial Europea (ESA) para estudiantes. El objetivo es usar las Raspberry Pis alojadas en la Estación Espacial Internacional para experimentos científicos. (Aquí en Canarias hemos tenido algunos equipos finalistas).
  • La publicación de revistas como MagPi, de venta en papel pero de descarga gratuita y diversos libros.

Fuera del ámbito educativo, su demanda para proyectos makers e industriales es enorme. La gran ventaja con respecto a otros sistemas empotrados es que el sistema operativo está bien soportado y gracias a la gran comunidad a su alrededor existe mucha documentación y recursos. Además, los pines digitales permiten extender su funcionalidad hacia ámbitos de la electrónica y robótica. Se ha creado un gran mercado de mochilas, desde pantallas táctiles a sensores de todo tipo. Por ejemplo, en astronomía aficionada se venden Raspberry Pis como sistemas para uso remoto de telescopios. A modo de demostración tecnológica, Oracle construyó un mini-súperordenador de 1060 nodos con Raspberry Pis.

Y, cómo no, los jugadores han visto en la Raspberry Pi el ordenador ideal para proyectos de retro-computación, a través de emuladores y carcasas nostálgicas.

Hasta ahora, aunque he sido usuario de la Raspberry Pi por sus características y apuesta por el software libre, no había sido un gran entusiasta de sus posibilidades como ordenador de propósito general. En primer lugar, por su bajo rendimiento comparado con uno de sobremesa o portátil. En segundo, porque el escritorio utilizado (LXDE) parece poco adaptado para el sector educativo (la propuesta de Endless OS es mucho más interesante). En tercer lugar, me parece que el aspecto espartano de la placa resulta disuasor, no llama la atención en un centro comercial. Y, por último, es complicada de poner en marcha. Hay que descargar el sistema operativo en otro ordenador, copiarlo a la tarjeta SD, introducirla en la ranura, usar un adaptador de HDMI a micro-HDMI para el monitor, conectar teclado y ratón, tampoco hay botón de encendido... Un Chromebook puede multiplicar el precio de la Raspberry, pero lo tiene todo ya integrado (y es más rápido).

Por fortuna, algunos de estos inconvenientes se están sorteando. En 2019 se lanzó la Raspberry Pi 4, más potente y con hasta 8 GB de RAM, memoria indispensable para una buena experiencia en escritorios (¿alguien ha dicho Chromium?). Y a finales de octubre de este año se lanzó la Raspberry Pi 400, una versión con teclado integrado. Y debo decir que este formato sí me ha entusiasmado.

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La idea de un teclado con ordenador integrado resuena en todos los papás de mi edad o algo mayores que vivieron la explosión de la informática personal de los años 80 al calor de los ZX Spectrum y Commodore 64. Ni el Spectrum ni el C64 destacaban por ser los más rápidos ni por ser los ordenadores más potentes. De hecho, eran extremadamente limitados. Pero para millones de personas, fueron los primeros ordenadores a precio asequible. Se podían programar en BASIC y eso abrió un mundo de infinitas posibilidades para miles de jóvenes, cuyo futuro profesional quedó marcado por esos pequeños cacharros.

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Obviamente, los equivalentes actuales al Spectrum y el C64 son las videoconsolas, como la XBox o la PlayStation 5, aunque son ya sistemas muy especializados (y cerrados). Así que, salvando las distancias, la Raspberry Pi 400 tiene un potencial similar a los primeros ordenadores: formato de ordenador reconocible en grandes almacenes, asequible, repleto de software libre, preparado para aguantar leña y buenos programas educativos para que los más peques se inicien en el mundo de la informática de escritorio. Y para sus papás, los emuladores de retrocomputación ;) Por 80€ me parece un regalo ideal para estas navidades. Atentos que por unos euros más, está el kit con el excelente libro guía (en español y también descargable), que es una delicia divulgativa.

Ojalá la Raspberry Pi, de la mano del software libre, consiga abrir las puertas de la informática a muchos niños. Su futuro va a estar ligado a la tecnología, en todos los ámbitos sociales, de una forma mucho más profunda que para mi generación.


ARM, el conquistador

2020 ha sido un año muy fructífero para la arquitectura ARM. En estos momentos, todos los medios especializados hablan de los nuevos Mac de Apple con procesadores ARM. Muchos dudábamos de que las estadísticas mostradas durante la presentación fueran ciertas. Pero con las máquinas ya en manos de los usuarios, las pruebas de rendimiento confirman el excelente desempeño de los procesadores Apple Silicon.

El ecosistema de ARM no es comparable al de Intel. Intel diseña y fabrica sus procesadores. Pero ARM carece de fábricas, solo diseña los procesadores y licencia esos diseños a otras empresas. La arquitectura ARM reina en los móviles y tabletas. Tanto Android como iOS se ejecutan en procesadores ARM, pero son Qualcomm, Samsung, Apple y otros quienes han adaptado los diseños originales de ARM a sus propias necesidades. Además, cada uno de ellos los fabrica donde más le conviene.

La gran ventaja competitiva de ARM ha sido el bajo consumo energético, crítico para móviles y tabletas. E Intel mantenía una clara ventaja en ordenadores de sobremesa y en el mercado de los servidores, donde la potencia bruta es clave.

La era de los ordenadores personales se inició en los años 80, pero vivió otro gran empuje durante los 2000, cuando Intel lanzó sus procesadores de 64 bits. De la mano de Linux, Intel desplazó a otros competidores como SGI o Sun. No en vano, durante esa década, Apple pasó de PowerPC a Intel. Eso le permitió que su arquitectura x86_64 haya imperado tanto en portátiles como en superordenadores, pasando por las estaciones de trabajo y buena parte de los centros de datos de los gigantes Google, Amazon y Microsoft. Pero ese reinado incontestable está ahora en cuestión.

En 2018, Amazon Web Services lanzó su servidor ARM, Graviton, que este año actualizó con la presentación de Graviton2. AWS destaca el importante ahorro energético, que se traslada al usuario con precios más bajos. Se podría pensar que de esta forma, Amazon posee una alternativa para negociar precios con Intel. Pero según pasa el tiempo, se estrecha la diferencia entre ambas arquitecturas. Así que es de esperar que otros proveedores sigan los pasos de Amazon y que poco a poco crezca la demanda. Ampere Computing, HPE/Cray, Lenovo y Nuvia son algunos fabricantes de servidores ARM a los que seguir la pista.

Otro anuncio relevante en 2020 ha sido la puesta en marcha del superordenador japonés Fugaku. El corazón de Fugaku son procesadores diseñados por Fujitsu, que licenció el conjunto de instrucciones de ARM y adaptó el diseño previo de un procesador SPARC. Actualmente, Fugaku es el superordenador más potente del mundo en el TOP500.

Es muy apresurado afirmar que 2020 supone un punto de inflexión para Intel y ARM. Por un lado, Intel aún goza de ventaja y, sobre todo, una inercia descomunal. Y por otro lado, la compra de ARM por NVIDIA abre algunas incógnitas sobre su futura neutralidad. Además, esta adquisición pone a China a la ofensiva, dado que NVIDIA es estadounidense y, después del boicot a Huawei, han decidido apostar por tecnologías propias. Y en un horizonte algo más lejano, está la pujante arquitectura abierta RISC-V.

Pero imaginando el hipotético caso en el que ARM consiguera desplazar a Intel, no tengo claro que eso fuera beneficioso. Nos encontraríamos con una empresa con un poder enorme, mucho mayor del que tiene ahora Intel, porque incluiría tanto el mercado móvil como el de ordenadores personales. La competencia siempre es sana, para la innovación, para el mercado y para los usuarios.

En cualquier caso, ¡tiempos apasionantes!


Conexión serie Bluetooth con Processing en Ubuntu

Estas semanas, en el taller semanal de Arduino Gran Canaria, estamos montando un cochecito robótico con Arduino. Después de resolver el montaje del puente H y los motores, le hemos añadido el componente Bluetooth HC-06. De esta forma, podremos controlar remotamente el Arduino a través de un dispositivo Bluetooth.

Para facilitar la tarea, en Android existe una aplicación llamada Arduino Bluetooth RC Car. La aplicación se conecta mediante el Bluetooth HC-06 a Arduino y le envía diferentes caracteres según el botón que se pulse: adelante, atrás, izquierda, derecha, parar, etc. Por desgracia, aún no hay una aplicación similar para Ubuntu Touch, así que tuve que pedir prestado un móvil con Android.

Para ocasiones posteriores, he visto que mi portátil sí tiene Bluetooth. Así que lo más socorrido para mi es programar una aplicación de control remoto similar, pero usando el entorno de programación Processing. Así que detallo los pasos para realizar una conexión serie entre el Bluetooth HC-06 y Processing en Ubuntu.

Instalación de Bluetooth Manager.

El primer paso es instalar la aplicación Bluetooth Manager. Para ello, desde consola ejecutamos:

$ sudo apt-get install blueman

Emparejar el dispositivo Bluetooth HC-06.

El segundo paso es emparejar el ordenador con el Bluetooth HC-06. Para ello, abrimos la aplicación Bluetooth Manager y realizamos una búsqueda de los dispositivos Bluetooth visibles. De fábrica el HC-06 viene con el identificador «HC-06», aunque en mi caso lo configuré para ponerle el nombre «McLaren-rvr».

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Para emparejar el dispositivo, hacemos clic con el botón derecho del ratón sobre el dispositivo y seleccionamos la opción Pairing.

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Para finalizar el emparejamiento, deberemos introducir la contraseña del dispositivo HC-06. Por defecto es «1234».

Conexión serie

En tercer lugar debemos activar la conexión serie del dispositivo HC-06 en Ubuntu. Para ello, volvemos a abrir el menú contextual y seleccionamos la opción «Conectar a: Puerto serie» (Serial Port).

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Bluetooth Manager nos indicará en una barra de estado el nombre del puerto serie creado en el sistema de ficheros, con el formato /dev/rfcomm<número>.

Screenshot from 2016-05-04 01-13-01En este caso, sería /dev/rfcomm3.

Conexión serie en Processing.

Llegados a este paso ya tenemos un dispositivo serie como cualquier otro. Por tanto, podemos utilizar la librería Serial de Processing para conectar vía Bluetooth con Arduino. La única diferencia con una conexión de Processing con Arduino habitual es que en lugar de enviar los datos por una conexión USB lo haremos mediante una conexión Bluetooth. Pero, gracias a Bluetooth Manager, esos detalles son irrelevantes para Processing. Lo único que cambia es el nombre del dispositivo.

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En este caso el programa lo que hace es interceptar las pulsaciones de teclas del ordenador y enviarlas al dispositivo Bluetooth (en mi caso, el HC-06 que a su vez se lo reenvía a Arduino). Un ejemplo bastante sencillo si ya has programado Processing con dispositivos Serial anteriormente. 

Para emular de forma tonta la aplicación Arduino Bluetooth RC Car tan solo hay que presionar las teclas 'F' (adelante), 'B' (atrás), 'L' (izquierda), 'R' (derecha) y 'S' (detener).

Queda pendiente la programación del interfaz con esos botones en Processing para que funcione a golpe de ratón. ¡Eso es to-to-todo, amigos!


Móviles y software libre: El sistema del mundo

Hace unas semanas me pidieron un artículo sobre el impacto del software libre en la historia de los móviles. En general, me suele resultar sencillo plantear un artículo: hago una lista ordenada de puntos a tratar con un nexo común y los voy desarrollando. Pero ésta petición en particular me dió quebraderos de cabeza. No encontraba un hilo conductor que uniera de forma convincente todos los puntos que quería desarrollar. Al final, buena parte se quedó fuera. Por ejemplo, uno de los titulares que barajé fue «Por qué los móviles no son PCs», pensando en establecer paralelismos entre la popularidad de los sistemas y su apertura.

El resultado final puede leerse en el blog de Mobile World Capital: Móviles y software libre: Cómo Bell Labs (AT&T) creó el sistema del mundo:

«Hoy en día Apple y Google dominan el mercado de sistemas operativos de telefonía móvil. En muy pocos años, estas empresas informáticas han conquistado posiciones privilegiadas, eclipsando la influencia de los fabricantes de terminales. Motorola Mobility ha acabado en manos de Google. Pero, ironías del destino, la industria informática le debe mucho a la de telefonía. Sin proponérselo, AT&T creó el sistema operativo que domina el mundo, desde móviles a superordenadores; el lenguaje de programación que ha sido referencia durante 40 años; y de paso, plantaron el germen del software libre».

El artículo es un homenaje a la enorme influencia del trabajo de Ken Thompson y otros ingenieros de Bell Labs, sin los cuales sería imposible entender la informática de hoy en día. El sistema que idearon no conquistó el escritorio pero reina, entre otros, en el mercado de móviles inteligentes.

Gracias a Jaime Novoa por su paciencia, y a Bárbara, Fernando y Pedro por sus aportaciones.


Sobre Stallman vs Jobs

Estos días se ha hablado de las palabras de Richard Stallman acerca de la desaparición de Steve Jobs. JJ Merelo, director de la Oficina de Software Libre de la Universidad de Granada, escribe al respecto en Atalaya, Odio a los mártires del rock.

«Dicho esto, gran parte de los ataques hacia Stallman ponen las aportaciones de una persona frente a la otra, y generalmente sale ganando Jobs. Bueno, pues no. [...]  Es el comportamiento de un capitalista predador que quiere monopolizar un mercado y ataca comercial o legalmente a cualquiera que se atreve a penetrar en él. En general, la inspiración que ha buscado Apple, y por tanto su director, es la que hace que la gente se eche la mano al bolsillo para adquirir generación tras generación de sus productos para poner, cada trimestre, un beneficio mayor para sus accionistas. Por el contrario, el señor Stallman ha creado una cultura, la cultura libre».

Invito a la lectura completa del texto antes de continuar.

JJ introduce varias falacias en su texto. Primero, un truco literario: presentar a Jobs como una persona enrollada y a Stallman como antipático, para luego dar la vuelta y presentar a Jobs como malvado y a Stallman como santo. Falsa dicotomía: se pueden dar tantas combinaciones como queramos. Segundo, JJ desliza otro argumento, demagógico, según el cual el pecado de Jobs fue ser un avaro capitalista, y lo contrapone con la revelación casi divina de Stallman del software y la cultura libre. Red Hat, SuSE, Sun, Google, Canonical, Nokia, e incluso Apple, son empresas que han aportado código, recursos e ideas al software libre, a pesar de ser capitalistas. Se propone, pues, una dicotomía entre Jobs y Stallman que empobrece el debate. Porque en realidad la informática de hoy es como es gracias a las aportaciones de ambos, no sabríamos cómo sería sin ellos.

Las aportaciones de Jobs y Apple.

No estoy de acuerdo en la simplificación del papel de Jobs en la informática como mero "empresario avispado" que solo se dedicaba a fabricar versiones baratas de los inventos de otros. Tim Bray, uno de los padres de la especificación XML y actual ingeniero en Google (trabajando en Android), describió el que para él es el legado de Jobs. Para incluirlas en la lista, debieron ser contribuciones que no hubieran pasado sin Steve, o al menos hubieran tardado mucho más en ocurrir. Y son:

  • Demostrar que la experiencia de usuario tiene más importancia que cualquier otra cosa en los productos informáticos de consumo. Incluso más: que importa más que el resto de cosas juntas.

  • Crear productos pulidos y de primera calidad basados en software abierto.

  • Incorporar valores del diseño industrial al centro del universo de la electrónica de consumo, generalmente obesionada con las especificaciones.

  • Romper la muralla de las compañías telefónicas en el mundo del software de los dispositivos móviles.

  • Romper la muralla en el mundo de la venta de música y, en realidad, cualquier cosa cuyo valor se puede capturar en una colección de bits.

Jobs, junto a Wozniak, creó Apple para que la informática fuera accesible al gran público. El ordenador personal tal y como lo conocemos hoy en día es como es en buena parte gracias al talento de Jobs para reconocer inventos con potencial y comercializarlos. El Apple I fue el primer ordenador personal con teclado incorporado (¡qué idea tan obvia!). Pero no se quedó ahí: sacó al ratón, la impresora y el GUI de los laboratorios de Xerox, y los incorporó en el Macintosh. ¿Tu entorno de escritorio tiene ventanas que se solapan, menús de aplicación, menús desplegables, atajos de teclado, tipografías, programa de dibujo, papelera de reciclaje? Todo eso lo idearon ingenieros con talento en Apple. El resto de la industria siguió su camino, y todos (de forma directa o indirecta) nos hemos beneficiado de la popularización de esas innovaciones.

La segunda época de Jobs al frente de Apple nos ha traído ordenadores con diseños atractivos, cuyo valor añadido por supuesto podemos discutir. Pero es indudable que con el iPod y la tienda iTunes Jobs consiguió convencer, primero a la industria discográfica, y luego a la cinematográfica para apostar por Internet como canal de venta. El iPhone, no solo es un cruce entre PDA y móvil, sino que cambió las reglas de juego de la industria de telefonía: la telecos imponían sus condiciones y hacían buena parte de su negocio con los SMS premium para vender juegos, fondos de pantalla, etc... el mundo de las aplicaciones para móviles era bastante reducido hasta el iPhone. Hoy los teléfonos son más abiertos gracias a Apple -y mucho más gracias a Android.

Para mi quizás la mayor innovación del iPhone ha sido su interfaz multi-táctil, que es la que ha permitido la revolución de las tabletas (iPad). Y está por ver si Siri (que vendrá con el iPhone 4S) cumple las expectativas y abre por fin las puertas de la informática controlada por la voz.

Apple para linuxeros.

Creo que hay una ceguera en el mundo del software libre sobre de Apple. Como tiene un ecosistema cerrado, como tienen tienda de aplicaciones que requiere aprobación previa, como no permiten la instalación de cualquier software en los dispositivos, como están en una guerra de patentes contra su competencia, como son una empresa que vende contenidos con DRM... Apple es la encarnación del mal digital, y no hay nada más que hablar. Desde luego, muchas de estas estrategias son contrarias al espíritu abierto del software libre, y criticables incluso sin ser fan de lo libre. Pero creo que es interesante ir más allá de esta simplificación, y entender que el éxito de Apple no es fruto exclusivo de planificadas campañas de márketing, y de un grupo de fans estúpidos e histéricos.

El éxito de Apple es fruto de una filosofía muy particular, basada en la sencillez y la excelencia. La razón de la existencia de Apple, para Jobs, era crear los mejores productos posibles: el ordenador más elegante, el sistema operativo más usable, el portátil más delgado, el teléfono más inteligente, la tableta revolucionaria... La cuota de mercado, y mucho menos el monopolio, no son los objetivos de la empresa.

La experiencia de uso de los productos de Apple está muy controlada por un razón: porque sirven a la causa de la sencillez. Básicamente, Apple quiere garantizar que el usuario de sus productos tiene una experiencia de uso incomparable. Un usuario de Linux, o un comprador de Nokia, está acostumbrado a elegir entre una amplia gama de opciones (distribuciones, escritorios, programas). Pero la filosofía de sencillez de Apple hace que su gama de productos sea lo más simple posible: sólo hay un iPhone, sólo hay un iPad -y probablemente al final desaparezca la versión Pro y todos los MacBook sean Air. Con el usuario de Linux o Nokia siempre queda la duda de si la opción elegida (la distribución, el móvil) es la mejor. Con Apple, el usuario siempre acierta -los estudios de satisfacción a los usuarios así lo demuestran.

Lo que no llegamos a entender bien en la comunidad de software libre es que muchos usuarios están dispuestos a pagar por un buen producto simplemente por conveniencia, y no por ello son histéricos. Para muchos usuarios el iPhone, el iPod, el iTunes, el Mac, no son los productos con el mayor número de características, ni los más interoperables, ni los más rápidos. Pero los productos de Apple les permiten hacer lo que desean, y más, sin dolores de cabeza, a precios incluso razonables (aplicaciones para móviles por menos 1€, actualizaciones de sistema operativo por 30€).

La experiencia de uso de Apple es un desafío que la comunidad de software libre debería entender, comprender y enfrentar. Con Windows teníamos la ventaja de que la calidad del software era pésima, con Apple no. Si el software libre es mejor, la comunidad tendrá demostrarlo en el campo de batalla, y hacer programas e interfaces más usables, que se ganen el corazón de los usuarios porque les permite hacer lo que quieren de forma sencilla. Esto no es lo que propone Stallman. Para él el problema es que la filosofía de Apple es contraria, moralmente, a los fundamentos del software libre, y de ahí su recuerdo póstumo sobre Steve Jobs.

Rocky V.

En la última película de Stallone sobre Rocky, en una cadena de televisión enfrentaban el avatar del púgil a un boxeador mucho más joven que él. ¿Es mejor Messi o Maradona? ¿Newton o Einstein? ¿Fernando Alonso o Sebastian Vettel? ¿Jobs o Stallman? Son discusiones para la barra del bar, para los amigos. Porque en realidad, se puede disfrutar del arte de Messi y de Maradona, de Vettel y de Alonso.

En inglés dicen "credit where due", dar crédito donde es debido. Todos merecen un reconocimiento a su labor, en sus justos términos. Incluso Bill Gates.


Think different

Here's to the crazy ones.
The misfits.
The rebels.
The troublemakers.
The round pegs in the square holes.
The ones who see things differently.

They're not fond of rules.
And they have no respect for the status quo.

You can praise them, disagree with them, quote them,
disbelieve them, glorify them or vilify them.
About the only thing you can't do is ignore them.

Because they change things.
They invent. They imagine. They heal.
They explore. They create. They inspire.
They push the human race forward.

Maybe they have to be crazy.
How else can you stare at an empty canvas and see a work of art?
Or sit in silence and hear a song that's never been written?
Or gaze at a red planet and see a laboratory on wheels?

We make tools for these kinds of people.
Because while some see them as the crazy ones, we see genius.

And it's the people who are crazy enough to think they can
change the world who actually do.

Steve Jobs (1995-2011).


Revolution in the Valley, la historia del Mac

image from ecx.images-amazon.com Con el lanzamiento del iPod, iPhone, iPad y la superación en capitalización bursátil a Microsoft, la popularidad de Apple en los últimos meses/años ha sido efervescente. Pero no hace tanto fue una empresa dedicada a los ordenadores personales. Parte de su historia ha sido contada en diversas ocasiones, como en la película Piratas de Silicon Valley, donde dramatizan la rivalidad entre Steve Jobs y Bill Gates.

Hace cinco años, JJ Merelo me regaló a través de Amazon el libro Revolution in the Valley. Se trata de un libro escrito por Andy Hertzfeld, uno de los co-creadores del Macintosh. Publicado por la editorial O'Reilly, se trata de una edición basada en el web Folklore.org, que recopila pequeñas historias del equipo original de desarrollo del Macintosh. Para quienes no conozcan muy bien la historia, Steve Jobs y Steve Wozniak fundaron Apple con la idea de revolucionar el mercado con un ordenador personal de muy bajo coste. Tras el éxito con su primer intento casero, el Apple I, comercializaron el Apple II, que fue un éxito de ventas, especialmente tras la aparición de VisiCalc, la primera hoja de cálculo. Para suceder al Apple II la compañía puso en marcha dos proyectos, Lisa y Macintosh. Ambos tendrían un innovador entorno gráfico de usuario, aunque el Lisa estaba destinado al entorno empresarial, siendo una máquina potente y cara; y el Macintosh se proyectó para ser barata y asequible.

Andy Hertzfeld fue uno de los desarrolladores originales del Mac (aunque en el proyecto terminaron trabajando más de 200 personas, incluyendo los de Lisa). El libro contiene aproximadamente 100 historias, ordenadas cronológicamente desde agosto de 1979, cuando Jef Raskin inicia el proyecto, hasta mayo de 1985, cuando Steve Jobs abandona Apple para fundar NeXT. Las historias están acompañadas por fotografías y documentos originales (por ejemplo, hojas de libretas con código ensamblador).

A pesar de las recomendaciones, no había tenido interés especial en el libro. Había leído algunos pasajes de forma aleatoria y pensaba que las anécdotas no tenían hilo conductor. Error. He tardado menos de dos días en leerlo de cabo a rabo. Hertzfeld da detalles muy interesantes a distintos niveles: a nivel técnico, para los que somos informáticos, tiene historias muy jugosas sobre qué problemas se encontraron y cómo los resolvieron; a nivel de desarrollo, da cuenta de la evolución del proyecto, desde el pequeño equipo inicial a su estresante final; y a nivel de recursos humanos, también ofrece muchos detalles de cómo fue la interacción entre programadores, directores de departamentos y dirección de la empresa. Justamente lo que más me ha gustado es que no es un panegírico sobre el Mac, Wozniak ni Jobs, sino una historia sobre personas con una pasión y misión comunes. En cierto sentido, es como la historia del Mac a través de la perspectiva de un Dilbert, y aunque hay espacio para los momentos graciosos, también los hay para los dramáticos.

Como muchos otros de sus compañeros, Hertzfeld comenzó a trabajar en Apple muy joven, y su trabajo era su pasión. He disfrutado muchísimo con los relatos de cómo se crearon muchos de las convenciones que hoy utilizamos en informática. Cuenta cómo pasaron trabajando muchas noches y fines de semanas dedicados en cuerpo y alma a conquistar un territorio virgen. Andy es sorprendentemente sincero en muchos de los relatos, especialmente en aquellos que relata los momentos más críticos. Para él, el espíritu aventurero y rebelde del proyecto se va perdiendo a medida que el proyecto tiene éxito dentro de la empresa, crece y avanza hasta su lanzamiento. Tras el lanzamiento, y un periodo vacacional, Hertzfeld llega a la conclusión de que el equipo del Mac le queda grande y administrativo, y que sus aportaciones ahora ya no son tan importantes, por lo que finalmente deja la empresa.

Por supuesto, también hay algunas historias sobre Steve Jobs, pero su historia está mejor diseccionada en otros libros. Una recomendación: el relato sobre su Campo de Distorsión de la Realidad.

Unos pocos peros. Quizás echo de menos más referencias a las fuentes de inspiración; por ejemplo, aunque muchos desarrolladores provienen de Xerox PARC, se cita poco del Xerox Star. Y debido a que es una recopilación de historias cortas, ayuda mejor a seguir los acontecimientos conocer la historia del Mac y Apple.

En definitiva, es un libro que disfrutarán especialmente los ingenieros (al menos en mi caso, me he sentido bastante identificado con el autor). A tener en cuenta que, además, los textos tienen licencia Creative Commons Atribución-No comercial.

PD: Como anécdota, para los que somos linuxeros, en 1999 Andy Hertzfeld y varios de sus ex-compañeros en Apple fundaron Eazel, una empresa que desarrolló el actual explorador de ficheros para el escritorio Gnome, Nautilus. Pretendía vender servicios, como almacenamiento remoto (¿a alguien le suena Dropbox o Ubuntu One?), pero su modelo de negocio no funcionó en aquel momento y la empresa cerró en 2001. Sin embargo, Nautilus continúa siendo el explorador por defecto de Gnome, aunque mantenido por la comunidad.


Luis Suárez (IBM) y su lucha contra el correo-e

Ayer pude asistir a una charla de Luis Suárez en las aulas de ESCOEX, una escuela de negocios de Las Palmas. Luis fue invitado por Néstor Domínguez, que además de profesor es fundador de la agencia de publicidad MOM-SOS. Luis es trabajador de IBM, experto en gestión del conocimiento, comunidades virtuales y herramientas sociales. Llegó hace seis años a Maspalomas y desde entonces se conecta con el medio millón de trabajadores de IBM desde ese pequeño rincón turístico de Gran Canaria. Luis, originario de León, es un enamorado de los encantos de la isla y adorna su blog sobre software social con fotografías que realiza (¡labor impagable de promoción turística!).

La clase fue bastante participativa y giró entorno a la experiencia de Luis como teletrabajador y evangelizador de herramientas sociales dentro de IBM. En concreto, es interesante su lucha contra el correo electrónico como herramienta muy poco productiva (irónicamente subtitula su blog Thinking outside the inbox). A continuación transcribo las notas que tomé durante la clase.

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Iniciador Las Palmas

N236639746174_3732 Mañana viernes se celebrará en Edificio Central del Parque Tecnológico de Tafira (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) el primer evento Iniciador Las Palmas. Estas reuniones están destinadas a emprendedores.

«Primer evento Iniciador Las Palmas con "Carlos Blanco" y "Lucas Rodriguez". De emprendedores para emprendedores.  Ponente: Carlos Blanco, CEO del grupo ITnet. Invitado especial: Lucas Rodriguez, CoFundador de Iniciador y metoCube. Patrocinador ITC y la UPE. Colaboración especial de Meideistudio para la grabación del video y la retransmisión online por streaming. El evento comienza con una breve presentación de cada uno de los asistentes y continúa con una charla o sesión de trabajo en común sobre un tema concreto relacionado con el emprendizaje dirigida por un emprendedor consolidado. Posteriormente tiene lugar una sesión de networking donde se puede charlar distendidamente sobre búsqueda de financiación, planes de negocio, promoción de un producto, proveedores de servicios, etc...»

La organización de Iniciador Las Palmas corre a cargo de Kilian Barrera, Carlos Hernández y José Manuel Bravo. Hay un grupo de Facebook donde puedes ver más detalles del evento.

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Educación y pirateo de software

Una parte de nuestra sociedad recibe su primer contacto con las nuevas tecnologías en las aulas. Conscientes de ello, varios colegas del Grupo de Usuarios de Linux de Canarias llevan más de una década promocionando el uso de software libre en las aulas de diferentes institutos, convencidos de que lo que usen los alumnos tendrá impacto en su futuro (La primera generación canaria sin Windows). Pero tan importante como las licencias del software que usan es la cultura informática que les transmiten sus profesores.

Personalmente, me preocupa que los profesores fomenten el pirateo de software, con el argumento de que si es para uso personal, no hay problema alguno. En mi opinión, esa cultura informática, que obviamente no es exclusiva del ámbito educativo, a la larga resulta perjudicial. Por eso me ha interesado el artículo que Fernando Tricas enlaza en su bitácora:

«Una interesante reflexión de José Luis Murillo en Con las TICs en Aragón, ¿educamos en la discriminación y el pirateo o en compartir? sobre el modelo adoptado en esta comunidad para la educación de los niños con las 'pizarras digitales'»


En él, José Luis escribe:

«Pero la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas no es algo neutro desde el punto de vista ideológico y ético sino que, dependiendo del modelo tecnológico por el que optemos y de los usos que les demos, estaremos difundiendo un determinado modelo educativo, sociocultural y económico. En primer lugar encontramos la idea de que el software que da vida a las TICs es un software que: debe ser propietario de la empresa que lo patenta, debe ser cerrado para que nadie pueda acceder a su código por cuestiones de propiedad o de seguridad, debe ser de pago, características todas ellas que surgen de la idea de las TICs como negocio puro y duro y que no tiene en cuenta a las personas ni su desarrollo.

» Este es un modelo que provoca el uso y el fomento de las TICs como una herramienta discriminatoria pues sólo tendrán acceso a esas herramientas quienes puedan pagarlas, tanto a nivel individual como empresarial o institucional, dejando el pirateo, algo que es ilegal, como la única alternativa para quien no pueda hacerlo, y que además concentra el control de la tecnología en manos de unas pocas empresas y no de quienes las pagan».


Estoy de acuerdo con la premisa de José Luis, la introducción de nuevas tecnologías en las aulas no es algo neutro desde el punto de vista ideológico y ético, pero no estoy de acuerdo ni con el desarrollo ni con la conclusión.

  1. El software libre y el cerrado no son opciones éticas incompatibles.
  2. El software libre también es un negocio puro y duro.
  3. El software libre no es software gratuito: su desarrollo necesita recursos.
  4. El beneficio económico también es beneficio social.

Creo que los que me conozcan tendrán pocas dudas de mi apoyo incondicional por el software libre. Las ventajas sociales se unen a las técnicas, y me parece que en el ámbito de la educación y la administración pública no debería haber ninguna duda sobre su uso.

Ahora bien, el software libre no ha venido el mundo a destruir el modelo capitalista ni la industria del software, sino a reconvertirla: los informáticos también tienen familias que alimentar.  Efectivamente, el pirateo de software beneficia a empresas que pueden costeárselo, y no ayuda en nada a las pequeñas y medianas empresas cuyo modelo de negocio es la venta de licencias. Pero hay nichos en los que todavía al software libre le cuesta llegar. Que el software libre llegue a las aulas de la mano de los profesores es tan importante como que transmitan un respeto no solo por las licencias, sino por los creadores que los hacen posible. Si damos a entender que no se puede vivir haciendo programas, porque se crean y usan al gusto exclusivo del consumidor, que hay algo de perverso por cobrar por los programas, no estaremos en un mundo mucho mejor que el actual: a la larga no habrán chavales interesados en hacer una carrera como ingenieros.

PD: En Ecos del Futuro, Educación...pero no la del siglo XIX: «Quizás la tensión --que siempre ha existido en la educación-- entre orden y método por una lado y desorden y creatividad --bien ejemplificada en el film The History Boys-- tenga que acabar necesariamente del lado del segundo, en una sociedad que demanda multitarea e innovación constante».

PD2: En Catarsis, Educación para la mediocridad: «No educar a los niños sobre el software libre, al menos en igualdad de condiciones respecto del software privativo, no solo tiene los problemas que ahí se mencionan [...] Lo peor es que basar la educación en las "herramientas privativas más extendidas" va a entorpecer que los jóvenes más brillantes desarrollen sus habilidades».